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Un verano sin plástico en la maleta de mano

Viajar sin plásticos es posible, siempre que uno quiera. En realidad hoy por hoy intentar viajar sin utilizar plásticos de un solo uso es un reto difícil de lograr, pero por poco que consigas reducir la producción de desechos a tu paso ya será un gran favor que le habrás hecho al planeta. Si tienes voluntad, con un poco de esfuerzo conseguirás viajar de manera más sostenible, incluso mejorando tu huella ecológica.

Primero pensar, después actuar

Cuando viajamos por el mundo siempre esperamos encontrar en los destinos que visitamos esas imágenes de postal que inundan las redes sociales o las revistas de viajes. Esto ha cambiado con la crisis de residuos plásticos a la que nos enfrentamos encontrandonos, normalmente, otras imágenes menos idílicas que pueden calar y llegar a cambiar tu mentalidad de ver el mundo.

Esta imagen es un reflejo de, por desgracia, cualquier playa a la que vayas a día de hoy.

La imagen idílica existe en nuestra imaginación y existía hace 70 años, hoy en día la gente que vende turismo y se dedica al marketing se preocupa de que no te llegue la cara B de la moneda, lo que vende. Por suerte a día de hoy existe en muchos lugares el Ecoturismo, actividad que fomenta el respeto de la naturaleza a la vez que permite a viajar y descubrir paisajes, culturas y gentes de otra realidad diferente.

Pero del ecoturismo ya hablaremos en profundidad en los próximos meses.

El enemigo número uno

Los datos son alarmantes.  Se estima que cada año acaban en el mar 100.000 toneladas de plástico de países costeros de la Unión Europea. Del total de plástico que acaba en el contenedor amarillo, el 40% no se recicla y se envía en barco a otros continentes. Parte de este plástico acaba volando al mar, y otra parte nunca se reciclará y acabará incinerada o en vertederos.

El 50% de la basura marina son plásticos de un solo uso. Y los españoles consumimos el 10% de esos plásticos. Y en números anuales se traduce así:

  • 3.500 millones de botellas de plástico
  • 1.500 millones de vasos de café
  • 50.000 colillas de cigarrillos
  • 207 millones de envases desechables
  • 5.000 millones de pajitas de plástico

Y, por si eso fuera poco, España es el segundo país que más plásticos vierte al Mediterráneo: 126 toneladas al día.

El kit sin plástico de manual

Aquí es donde empieza el trabajo de campo, el esfuerzo y el grano de arena que todos debemos poner para empezar a ser más sostenibles. En cuando emprendas tu viaje verás que la opción rápida, cómoda, barata y fácil siempre implicará algún plástico desechable, y ahí estáis tú y tu mochila para ofrecer una alternativa ecológica. Para poder hacer frente a los plásticos en tu equipaje deberás contar una serie de accesorios de viaje que faciliten el respeto al medio ambiente, los más habituales son los siguientes:

  • Una botella reutilizable, preferiblemente de acero pero tambíen las puedes encontrar de otros materiales reutilizables. Rellénala en cualquier fuente de agua potable o tratada en caso de no ser potable. También hay filtros purificadores que te pueden hacer el apaño, filtros metálicos por supuesto. Cuanto menos botellas de plásticos compres, más presionarás a las grandes compañias para quitarlas de los stand de supermercados.
  • Unos cubiertos metálicos, de maiz o de bambú. Muy útiles para evitar los de plástico que te imponen, a la par que prácticos y ocupan poco espacio en tu mochila.
  • Una pajita metálica, o de bambú. Pero lo primero es recordar pedir tu bebida sin pajita, no es necesario en absoluto. Si te la ponen ya será demasiado tarde, y no imaginas la cantidad de pajitas de plástico que se llegan a consumir a diario en el mundo.
  • Una fiambrera plegable. Lo de plegable es para que ocupe menos en tu espacio en tu mochila, pero no es imprescindible. Te servirá para llevarte las sobras o de plato o cuenco si te van a dar  uno de plástico.
  • Una bolsa de tela. No ocupan nada y te permitirá prescindir de un montón de bolsas de plástico, útiles para un montón de funciones como coger la fruta en el supermercado.
  • Jabón y champú sólidos. Tanto uno como otro se venden en pastillas y así puedes evitar recurrir a los botes de plástico de las grandes marcas, llenos de químicos por cierto.
  • Un cepillo de dientes de bambú. Uno biodegradable siempre será mucho menos dañino que uno de plástico, si cada 4 años hay que desecharlo echa cuentas…. ya somos 7.500 millones de personas en el mundo…
  • Envoltorios reutilizables, como los nuestros. Muy útiles para envolver comida una y otra vez sin perder la calidad del alimento y ayudando a conservarlo de la manera mas eficaz y sostenible posible.

Como ves, son pequeñas acciones con las que se pueden conseguir grandes cambios y si administración, empresas, sector turístico e individuos unimos fuerzas, en 2050 volveremos a tener unos océanos con más peces que plásticos.

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