Sin categorizarLos países ricos se quedan sin su vertedero

16 agosto, 2019by Ismael Morales0
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La mayoría de países del mundo acaban de acordar poner algo de orden en el caótico comercio de los residuos plásticos. La práctica ausencia de reglas ha hecho de este intercambio trasnacional una de las actividades más contaminantes: millones de toneladas recorren cada año el planeta embarcadas en contenedores de mercancías sin estar sujetos a reglas. Pero los 187 países que forman parte del Convenio de Basilea han decidido modificar ese tratado para regular este tráfico y evitar así que las naciones en desarrollo sigan recibiendo desechos plásticos sin control.

En el continente europeo, según los datos publicados por la asociación empresarial del sector del plástico, Plastic Europe, la producción de plásticos de la UE alcanzó los 60 millones de toneladas en 2016  y las previsiones son que la producción de plásticos se duplique en los próximos 20 años. La demanda total de los transformadores de plástico en Europa en 2016 ascendió a la cantidad de 49 millones de toneladas.

Cada año la UE unos 25,8 millones de toneladas de residuos de plástico, pero solo menos del 30 % de ellos son recolectados para su reciclado.  Sin embargo, la demanda de plástico reciclado para su reintroducción en la cadena de valor solo representa alrededor del 6 % de la demanda total de plástico en Europa.  Según los datos incluidos en el informe Changing trends in plastic waste trade: Plastic waste shipments report publicado por Zero Waste Europe en noviembre de 2018, las empresas de reciclaje de residuos plásticos suelen centrarse en el reciclaje de PET (polietileno tereftalato) y PEAD (Polietileno de alta densidad) y el resto de plásticos tienden a exportarse.

Dicha exportación de los residuos plásticos a países en vías de desarrollo es una de las alternativas más usadas actualmente a nivel mundial y europeo, a pesar de que los países desarrollados cuentan con sistema de recogida y gestión de sus residuos plásticos que, a priori, garantizan su correcto tratamiento y reciclado. Es un sistema de tráfico internacional transfronterizo  que lleva los residuos a terceros, a cambio de señal precio acordada por Kg de residuo, causando una grave contaminación en los lugares receptores, y es el reflejo de las carencias de un sistema de producción y de consumo que está llevando a todo el planeta a su límite.

El comercio global de residuos plásticos superó los 15 millones de toneladas en 2016 y China era hasta finales de 2018 el principal importador, recibiendo el 51% del total de residuos plásticos, siendo la UE, junto con USA, los principales exportadores a nivel mundial. En algunos casos, enviar residuos plásticos a otros países es más barato que reciclarlos en la Unión Europea y, además, este comercio de residuos plásticos va seguido de una falta de transparencia e inconsistencia de los datos de exportación documentados, tráfico ilegal y no siempre se llega a conocer el destino final de los residuos plásticos exportados.

Aunque aún se está a la espera de que se termine la redacción de las enmiendas al convenio, los cambios acordados supondrán la creación de categorías de desechos con diferentes exigencias. Además, se ha elaborado un largo listado de plásticos mezclados que necesitarán un permiso previo del país receptor para poder ser exportados. Todas estas normas, en resumen, harán que se deba “identificar qué va dentro de los contenedores” para evitar de convertir otros continentes en vertederos de los países ricos.

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